Por qué la Iglesia nos da oraciones establecidas
Las oraciones establecidas enseñan al corazón a pedir algo más que lo que parece urgente. Ponen en nuestros labios la alabanza, el arrepentimiento, la acción de gracias, la misericordia y las necesidades de los demás. Las palabras de la Escritura y de generaciones de oración cristiana amplían nuestra perspectiva personal.
Las palabras establecidas no excluyen la oración personal. Después de rezar las oraciones de la Iglesia, habla con sencillez de las personas y circunstancias que tienes ante ti. Ambas cosas van juntas: el lenguaje recibido nos forma y la oración personal sincera lleva nuestra vida real ante Dios.
Una breve regla para la mañana
- Ofrece el día
Empieza en el nombre de la Trinidad y da gracias a Dios por despertarte a un nuevo día.
- Reza el padrenuestro
Deja que sus peticiones ordenen tus deseos antes de que empiece el día.
- Pide misericordia y ayuda
Reza la Oración de Jesús unas cuantas veces y pide gracia para los deberes y las relaciones que te esperan.
- Lee el Evangelio del día
Al principio bastan unos pocos versículos leídos con atención; lleva contigo una frase durante el día.
- Recuerda a los demás
Nombra a familiares, amigos, quienes sufren, tu parroquia y las personas con las que necesitas estar en paz.
Una breve regla para la noche
- Da gracias
Nombra dones concretos del día, incluida la ayuda que casi pasaste por alto.
- Repasa el día sin acusarte
Reconoce dónde amaste y dónde fallaste; evita tanto las excusas como el odio hacia ti mismo.
- Pide perdón
Lleva tus pecados ante Dios y reconoce qué puede requerir reconciliación o confesión sacramental.
- Encomienda la noche
Ora pidiendo protección, por los difuntos y por quienes llevan dolor mientras tú duermes.
- Termina en calma
Concluye con el padrenuestro o una breve invocación a Cristo y deja el teléfono a un lado.
Cuando estés preparado para una regla más completa
Los libros de oración ortodoxos tradicionales ofrecen oficios más completos para la mañana y la noche. Pueden incluir las oraciones del Trisagio, salmos, el Credo, oraciones de santos, peticiones a la Madre de Dios y al ángel de la guarda, y oraciones por los vivos y los difuntos. Son un tesoro, no una tabla diaria de puntuación.
Añade un elemento cada vez. Un sacerdote puede recomendarte un libro de oraciones concreto y adaptar su uso a los horarios de trabajo, la crianza, la enfermedad o la etapa de quien empieza a acercarse a la ortodoxia. En los días difíciles, conserva un mínimo sencillo en lugar de abandonar la oración porque no puedes cumplir toda la regla.
Constancia sin ansiedad
- Une la oración a momentos estables, como despertarte y prepararte para acostarte.
- Mantén el libro de oraciones o la aplicación en el mismo lugar y elimina las distracciones evitables.
- Lee despacio; terminar no es más importante que prestar atención.
- No dupliques la regla del día siguiente como castigo por haberte saltado un día.
- Revisa la regla con un sacerdote cuando resulte demasiado fácil, demasiado pesada o compulsiva.
Fuentes y lecturas complementarias
- La oración en la vida cristiana ortodoxa Iglesia Ortodoxa en América
- La oración incesante y una regla regular de oración Iglesia Ortodoxa en América