Por qué la Iglesia nos da oraciones establecidas

Las oraciones establecidas enseñan al corazón a pedir algo más que lo que parece urgente. Ponen en nuestros labios la alabanza, el arrepentimiento, la acción de gracias, la misericordia y las necesidades de los demás. Las palabras de la Escritura y de generaciones de oración cristiana amplían nuestra perspectiva personal.

Las palabras establecidas no excluyen la oración personal. Después de rezar las oraciones de la Iglesia, habla con sencillez de las personas y circunstancias que tienes ante ti. Ambas cosas van juntas: el lenguaje recibido nos forma y la oración personal sincera lleva nuestra vida real ante Dios.

Una breve regla para la mañana

  1. Ofrece el día

    Empieza en el nombre de la Trinidad y da gracias a Dios por despertarte a un nuevo día.

  2. Reza el padrenuestro

    Deja que sus peticiones ordenen tus deseos antes de que empiece el día.

  3. Pide misericordia y ayuda

    Reza la Oración de Jesús unas cuantas veces y pide gracia para los deberes y las relaciones que te esperan.

  4. Lee el Evangelio del día

    Al principio bastan unos pocos versículos leídos con atención; lleva contigo una frase durante el día.

  5. Recuerda a los demás

    Nombra a familiares, amigos, quienes sufren, tu parroquia y las personas con las que necesitas estar en paz.

Una breve regla para la noche

  1. Da gracias

    Nombra dones concretos del día, incluida la ayuda que casi pasaste por alto.

  2. Repasa el día sin acusarte

    Reconoce dónde amaste y dónde fallaste; evita tanto las excusas como el odio hacia ti mismo.

  3. Pide perdón

    Lleva tus pecados ante Dios y reconoce qué puede requerir reconciliación o confesión sacramental.

  4. Encomienda la noche

    Ora pidiendo protección, por los difuntos y por quienes llevan dolor mientras tú duermes.

  5. Termina en calma

    Concluye con el padrenuestro o una breve invocación a Cristo y deja el teléfono a un lado.

Cuando estés preparado para una regla más completa

Los libros de oración ortodoxos tradicionales ofrecen oficios más completos para la mañana y la noche. Pueden incluir las oraciones del Trisagio, salmos, el Credo, oraciones de santos, peticiones a la Madre de Dios y al ángel de la guarda, y oraciones por los vivos y los difuntos. Son un tesoro, no una tabla diaria de puntuación.

Añade un elemento cada vez. Un sacerdote puede recomendarte un libro de oraciones concreto y adaptar su uso a los horarios de trabajo, la crianza, la enfermedad o la etapa de quien empieza a acercarse a la ortodoxia. En los días difíciles, conserva un mínimo sencillo en lugar de abandonar la oración porque no puedes cumplir toda la regla.

Constancia sin ansiedad

  • Une la oración a momentos estables, como despertarte y prepararte para acostarte.
  • Mantén el libro de oraciones o la aplicación en el mismo lugar y elimina las distracciones evitables.
  • Lee despacio; terminar no es más importante que prestar atención.
  • No dupliques la regla del día siguiente como castigo por haberte saltado un día.
  • Revisa la regla con un sacerdote cuando resulte demasiado fácil, demasiado pesada o compulsiva.

Fuentes y lecturas complementarias