La oración

Señor Jesucristo, tú eres mi paz. Calma la tormenta que hay en mí y aleja de mí toda imaginación angustiosa. Como serenaste las aguas para tus discípulos, serena ahora la agitación de mi corazón. Enséñame a volver con suavidad a la oración «Señor, ten piedad», hasta que mis miedos se rindan ante tu amor. Guarda mi mente, mi cuerpo y a todos los que amo. Porque tú eres la paz que supera todo entendimiento, y a ti doy gloria, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

La paz es una persona antes de ser un sentimiento

Cuando la Iglesia pide paz, no nos pide fingir que el dolor, el peligro o la ansiedad no son reales. Cristo dice: «Mi paz os doy», y San Pablo une la oración a la súplica y la acción de gracias. La paz de Cristo puede guardar el corazón mientras seguimos afrontando una situación difícil.

La imagen evangélica de Jesús calmando el mar no promete que toda tormenta termine cuando nosotros queramos. Promete que no estamos abandonados en la barca.

Una forma sencilla de rezar

  1. Acércate con sinceridad

    Pon nombre a lo que sucede sin reprocharte sentirlo.

  2. Lee la oración despacio

    Detente en «tú eres mi paz» y deja que las palabras sean una ofrenda, no un examen.

  3. Vuelve a la misericordia

    Si los pensamientos se aceleran, repite suavemente «Señor, ten piedad». No fuerces las palabras para acompasarlas con la respiración.

  4. Da el siguiente paso con fe

    Bebe agua, llama a alguien, descansa, pide una cita o solicita a tu sacerdote que rece por ti, según lo requiera la situación.

Cuando el malestar continúa

La oración puede acompañar al apoyo psicológico, la atención médica, la medicación, el descanso y los límites prácticos. La ansiedad persistente, el pánico, la desesperanza o los pensamientos de autolesión requieren apoyo pronto de un profesional cualificado y una persona de confianza. Pedir ayuda no es un fracaso de la fe.

Un breve versículo para acompañarte

«Poned en Él toda vuestra ansiedad, porque Él cuida de vosotros». 1 Pedro 5:7

Una nota pastoral

Esta oración ofrece consuelo espiritual, no un diagnóstico ni un tratamiento. Si puedes estar en peligro inmediato, contacta ahora con los servicios de emergencias locales o una línea de atención en crisis.

Fuentes y lecturas complementarias