Una vida de estudio y servicio

Anastasios nació el 1 de octubre de 1846 en Selimbria, Tracia. De joven trabajó y estudió en Constantinopla antes de ingresar en la vida monástica en Quíos en 1876, tomando el nombre de Nectario. Fue ordenado diácono, estudió teología en Atenas y recibió la ordenación sacerdotal.

Sus dones como predicador y maestro lo llevaron a asumir mayores responsabilidades. El 15 de enero de 1889 fue consagrado metropolita de Pentápolis por el Patriarcado de Alejandría y ejerció su ministerio en Egipto. Este quedó interrumpido cuando las acusaciones y la política eclesiástica lo apartaron de sus funciones en 1890.

De una destitución injusta a un servicio fiel

Sin un puesto estable, Nectario regresó a Grecia y sirvió como predicador en Eubea y, desde 1894, como director de la Escuela Eclesiástica Rizarios de Atenas. Sus alumnos recordaban a un maestro que unía la claridad teológica a la dulzura y la oración.

En 1904 inició la comunidad que se convertiría en el monasterio de la Santísima Trinidad de Egina, donde vivió, rezó, escribió y cuidó de las hermanas hasta su muerte el 8 de noviembre de 1920. El monasterio se convirtió en lugar de peregrinación y sigue estrechamente vinculado a su memoria.

Por qué lo recuerda la Iglesia

Nectario no respondió a la calumnia tratando de justificarse. Su vida muestra una fortaleza paciente que no es pasividad: continuar la obra que Dios ha confiado, renunciar a la venganza y dejar la verdad en sus manos. Sus escritos pastorales y sus himnos siguen leyéndose junto a su ejemplo de oración.

Muchos fieles ortodoxos también relatan curaciones y ayudas recibidas por su intercesión. Estos testimonios pertenecen a la memoria devocional de la Iglesia; invitan a esperar en Cristo, no prometen que toda enfermedad se resolverá de una manera concreta. La oración y la atención médica adecuada no son enemigas.

Fiesta y oración

San Nectario se conmemora el 9 de noviembre. Su fiesta es una ocasión para rezar por los obispos, los maestros, quienes han sido objeto de falsas acusaciones y toda persona que necesita valor para seguir sirviendo sin recibir aplausos.

Tropario

«Fieles, honremos a Nectario, hijo de Selimbria, guardián de Egina, verdadero amigo de la virtud, que apareció en los últimos tiempos, verdadero siervo de Cristo, vaso de gracia, a quien ahora honramos como taumaturgo portador de Dios».

Consulta un libro litúrgico ortodoxo para conocer el texto completo y el uso local.
Kontakio

«Con alegría de corazón cantemos a la estrella recién aparecida de la Iglesia, al sabio jerarca Nectario, que derramó la dulce mirra de las curaciones sobre los afligidos y lleva a todos a exclamar: Alégrate, padre, gloria de los fieles».

Cómo leer su vida con provecho

  1. Fíjate en los años ocultos

    Su obra más fecunda creció mediante la enseñanza cotidiana, la oración y el cuidado de los demás, más que gracias al reconocimiento público.

  2. Pon nombre a la herida

    Lleva a Cristo las experiencias de acusaciones falsas o exclusión, sin dejar que definan quién eres.

  3. Practica la misericordia paciente

    Pide poder realizar un acto concreto de bondad hacia alguien que no pueda devolvértelo.

Fuentes y lecturas complementarias