Penitente del desierto
Santa María de Egipto
De un vistazo
- Fiesta
- 1 de abril
- Región
- Desierto de Judea
- Virtudes
- arrepentimiento, perseverancia, pureza
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Tras una juventud marcada por pecados graves, María no pudo entrar en la iglesia del Santo Sepulcro hasta que suplicó misericordia a la Madre de Dios. Cuando se le permitió entrar, se encontró ante la Cruz y prometió una nueva vida de arrepentimiento.
Cruzó el Jordán con solo tres panes y sobrevivió en el desierto durante más de cuarenta años mediante la oración y la gracia de Dios. Su encuentro con el anciano Zósimas reveló un alma transfigurada por el arrepentimiento, capaz de caminar sobre el agua y leer los corazones.
Su historia se lee cada Gran Cuaresma para recordar a los fieles que ningún pecado está fuera del alcance del perdón de Dios y que la perseverancia en la oración sana incluso las heridas más profundas.
Tropario
La imagen de Dios se conservó verdaderamente en ti, madre, pues tomaste la Cruz y seguiste a Cristo. Así nos enseñaste a no poner el cuidado en la carne, que pasa, sino en el alma, que es inmortal. Por eso tu espíritu, santa madre María, se alegra con los ángeles.
Kontakio
Por las grandes obras que realizaste, tras cortar las pasiones de tu alma y de tu cuerpo, te manifestaste como morada del Espíritu Santo. Por eso recibiste dones celestiales, gloriosa María.